“¿Alguien sabe lo que es un “lobby””?

Qué hipócritas e ignorantes somos.

Quiero referirme en primera persona del plural, para que no parezca que señalo a nadie en particular, siendo preferible este recurso que, además, puede ajustarse mucho más a nuestra realidad social.

Mucha culpa la tienen los medios de comunicación, que, al dar una noticia de interés general, no se preocupan de ahondar disciplinadamente en la semántica o significado real de los términos. Términos que, utilizados de manera equivocada o interesada, socialmente pueden ser entendidos o trocados por otra cosa.

Hoy quiero hablar del “lobby”.

¿Alguien sabe qué es un “lobby” ?,¿por qué se utiliza peyorativamente?, ¿cómo y por qué nace esta dicción?, pero, sobre todo, ¿conocemos realmente su naturaleza y función original?

A raíz de los últimos acontecimientos; sí, desgraciadamente esta vez también políticos, es imposible escuchar cualquier noticia televisiva o radiofónica sin escuchar como se condena a los grupos o despachos profesionales que practican el “lobby” como una clara e inapelable conducta delictiva.

Es saludable recordar que este término tiene su origen en la historia parlamentaria de Inglaterra, cuando en sus pasillos, vestíbulos o salas comunes, de manera espontánea, natural y responsable, los diputados se reunían con los “ciudadanos” y representantes de diversas actividades para discutir asuntos de un claro interés general.

Estos contactos, servían para que los representantes públicos conocieran de cerca y con inmediatez los acontecimientos y demandas más importantes de la sociedad a la que representaban; información que utilizaban para proponer iniciativas y poder legislar y discutir sus resoluciones con mayor impacto y atino social.

El “lobby”, es pues, una actividad legítima y solo controvertida si se utiliza incorrectamente o se define de manera torticera.

Es “legítimo” y yo digo, necesario, porque el “lobby” reconoce el derecho de las personas y sociedad, representados en sus líderes sociales o grupos de interés, a expresar sus demandas, necesidades y opiniones para intentar, claro está, participar e influir en todo lo posible en las tomas de decisión o diseños en las políticas sociales.

Pero se convierte en “controversia” cuando esto mismo, se utiliza para favorecer intereses particulares, sobre o frente al interés público, prestándose sus servidores a tales conductas, en las que incluso pudieran tener responsabilidades penales, por qué no.

Siempre he creído en el “lobby”, no en el “buen lobby”, ya que para mí solo existe uno; que defiende la reivindicación social y el que pretende poder hacer de este mundo un lugar en el que nuestros hijos y futuras generaciones tengan una vida mejor.

Yo soy de los que han utilizado este término sin complejos, sabiendo y estando orgulloso de que CONCOVI lo aplica,o al menos lo intenta,con un fin; influir en nuestros legisladores con todos los recursos y experiencia con la que contamos para que, en nuestra materia, “el acceso a la vivienda digna y adecuada”, se mejoren las políticas sociales que hagan que, algún día la vivienda deje de ser la primera preocupación de los españoles.

No persigamos al “lobby”, persigamos y castiguemos el que se aprovecha de él.