“conocimiento y voluntad”.

Llega un momento que a veces dudas hasta de ti mismo.

Ante tanto inmovilismo ejecutivo y abuso de una vulgar e insultante teatralización, piensas si no serás tú el equivocado cuando nada de lo que vaticinaste y nada de lo que propusiste es tenido en cuenta.

¿Es que, nadie escucha a nadie?; ¿de verdad es tan difícil, como para ni siquiera intentarlo?; ¿Qué falta, conocimiento o voluntad?

Mi padre antes que yo defendió y representó a miles de cooperativistas en la Comunidad de Madrid, él me enseño lo poco que se, pero puedo decir orgulloso que llevo en esto toda mi vida profesional, es decir, no he hecho otra cosa, y también puedo asegurar que no conozco a ningún político de cualquier nivel o ámbito que haya sido promotor de vivienda, ni de renta libre, ni protegida; a ninguno.

Ministros, Secretarios de Estado, Consejeros, Presidentes Autonómicos, Directores Generales, Alcaldes, Concejales…, ni siquiera sus bien pagados Asesores, ninguno de ellos, han promovido jamás suelo o una puñetera vivienda.

Sin embargo, ellos son los expertos y de ellos depende que nuestro país salga de esta crisis que cada año que pasa, su solución se torna mucho más complicada, no porque no se conozca el origen o cómo empezar al menos a combatirla, sino porque la apatía, desesperanza, el impacto e injusticia social al que nuestros ciudadanos están siendo sometidos, es desgraciada e incomprensiblemente insoportable. Es incalculable el daño que ya se ha producido y da vértigo pensar en lo que está por venir.

¿Qué tiene que pasar para que reaccionen, con medidas inteligentes, valientes, contundentes y claro está, eficaces?

La sociedad, la gente de la calle no sabe qué está pasando, ni por qué está pasando, a pesar de las muchas medidas que unos y otros se apresuran a anunciar cargadas de ridículos y aburridos reproches entre adversarios políticos, a ellos, a la gente, no les llega nada.

La vivienda es para nuestra vergüenza un imposible en nuestro país.

Sabéis lo que veo yo, quizás, solo quizás, con un poquito más de conocimiento y experiencia que esas pobres familias, veo parches sobreactuados, veo derroche económico, veo ineptitud, veo fracaso estrepitoso y sobre todo veo un claro delito de omisión del deber de socorro.

Es verdad que estoy muy enfadado, y que alguno de vosotros diréis que soy y que siempre he sido muy exagerado en mis formas y pensamientos, pero el artículo 195 del Código Penal español, castiga cuando, a pesar de tener la posibilidad de actuar,a voluntad y conocimiento no se auxilia a una persona desamparada y que se encuentre en grave y manifiesto peligro.

Una persona desamparada es aquella que no puede ayudarse a sí mismo. Un peligro grave y manifiesto es cuando existe un riesgo evidente, serio e inmediato para la vida o integridad física. La posibilidad de actuar es poderlo hacer sin riesgo personal, ni el de terceros. Y el peor de todos, conocimiento y voluntad, que en este contexto significa que se es consciente de la grave situación y se decide no actuar.

No soy tonto, ni tampoco un loco extremista, nunca me he considerado un radical, un agitador, ni siquiera un peligroso pensador, no soy nadie, lo sé.

También sé que el 195 no se puede, ni debe aplicar en este dramático escenario, pero solo he intentado haceros pesar; pensar por lo que está pasando nuestra gente, nuestra sociedad y lo poco que se está haciendo con el irresponsable conocimiento y voluntad al que ya me he referido.

Pero no puedo, ni debo olvidar a aquellos cargos públicos que excepcionalmente sí han escuchado a CONCOVI. Gracias a ellos, albergo la esperanza de que estos pequeños rayos de luz con maravillosos ejemplos de colaboración público-privada sirvan de ejemplo a otras administraciones y responsables políticos para que actúen con el conocimiento y experiencia que les podemos ofrecer y la voluntad y valentía que deben encontrar y que se espera de ellos.