“juntos, sin prejuicios, ni complejos”.

La agenda de fin de año, como era de esperar, ha sido muy exigente, debiendo atender muchos compromisos, a cada cual más interesante.

Ahora, en enero, repasando todos ellos y retomando las obligaciones adquiridas en estas sesiones, muy cercanas y distendidas, sin duda la que recuerdo con más cariño y de la que guardo la mejor de las sensaciones es la comida que mantuve estas Navidades en Murcia con Fernando y José Ángel.

Aunque institucionalmente ya los conocía, nunca tuve la oportunidad de charlar con ellos, pero mucho menos, pensé jamás que lo haría tan cercana y distendidamente con los dos a la vez, compartiendo mesa y mantel.

Ellos, a través de unos amigos comunes, me convocaron a esta tertulia en un lugar encontrado y propio para que, en el mejor de los ambientes, les explicara cómo funciona y qué bondades tiene el modelo cooperativo de viviendas.

Ya es sorprendente que personas de tal peso político, tanto a nivel autonómico como nacional, se interesen y ocupen de este modo en conocer la intrahistoria, el fondo y el impacto que tendría apoyarse en una herramienta social como la que represento con tanto orgullo; pero lo que más me maravilló es que lo hicieran juntos, sin prejuicios, ni complejos, tan alineados, coordinados y comprometidos con la problemática de la vivienda que también afecta de lleno a la Región de Murcia.

Me demostraron que, aunque no comparten siglas políticas y ahora tampoco Gobierno, sí coinciden y comulgan con demandas y necesidades sociales fundamentales, como lo es el acceso a la vivienda digna. Me demostraron que por encima de las estrategias y de lo que a simple vista pueda parecer, la honestidad y el código también puede existir en política. Me demostraron que las personas, tanto dentro como fuera de los colores que defienden, son y están antes. Me demostraron que no todo lo que se escucha y se ve en la tele, es cierto.

Fernando López Miras y José Ángel Antelo Paredes son, por lo que pude comprobar, dos políticos comprometidos, valientes y sobre todo personas normales con el poder suficiente para que, si cumplen con lo que se habló en esta agradable mesa, busquen a través del modelo cooperativo y con el apoyo de CONCOVI, soluciones y alianzas para que los murcianos tengan una posibilidad de soñar con formar parte de un movimiento social que les permita alcanzar lo que hoy parece imposible; una vivienda que se llame hogar, que se llame dignidad, que se llame libertad.

Yo intenté darles una clase de las capacidades y potencial de la Economía Social, ellos, Fernando y José Ángel me dieron otra de, por encima de todo, lealtad y compromiso con la sociedad.

Un alivio y un reencuentro con la esperanza que espero poder seguir poniendo de ejemplo durante muchos años.

Gracias, señores.