CONCOVI-MADRID EN LA CONSEJERÍA DE ORDENACIÓN DEL TERRITORIO.
16-04-2018

Opinión del presidente: Abril 2018

¿Y AHORA QUÉ?

Es curioso, cuando todo parece ser positivo, cuando todo parece estar en un proceso gradual, estable y sostenible de recuperación en nuestro Sector, una nueva sombra de duda, una nueva amenaza inimaginable hace unos años amenaza esta frágil, pero ansiada sensación de seguridad.

Hoy los promotores de viviendas, a los que clasifico en tres órdenes, los promotores inmobiliarios, los autopromotores y los promotores públicos tienen por delante el gran reto de satisfacer la demanda de vivienda que, tras años de letargo, más de 10, hoy resurge con gran fuerza y con lo más importante, con necesidad real de consumo de vivienda, sin especulaciones, ni apalancamientos, habiendo desaparecido incluso, la demanda disfrazada de pequeños inversores.

Es sin duda un gran momento para todo el Sector, a pesar de ser conocedores de que la oferta que estamos atendiendo es del todo insuficiente para lo que exige nuestra sociedad.

Se atiende escasamente el 30 o 35% de la demanda real de vivienda que se precisa en España, escasamente 35.000, 40.000 viviendas año. Por ello el Sector Inmobiliario exige que se revisen, las fórmulas y trámites administrativos, las leyes y normativas por las que se regula el mercado del Suelo, los costes desmedidos que impone la fiscalidad para hacerse con una vivienda, las ayudas a la vivienda protegida, impulsar un mercado del alquiler, apoyar y fomentar la rehabilitación integral de edificios y barrios, exigimos mayor coordinación entre las Administraciones Públicas para diseñar el mejor Plan Estatal de Vivienda de toda nuestra historia, y muchas cosas más que iré comentando en sucesivas columnas de opinión.

Pero lo que los profesionales del Sector Inmobiliario hemos detectado, creyendo que jamás tendríamos que vacunarnos de esta enfermedad, es un problema mucho mayor que los mencionados anteriormente. Sin querer ser alarmista, debo decir que a pesar de nuestras intenciones estoy completamente seguro de que los tres tipos u órdenes descritos no estamos en condiciones de atender la demanda que nuestro país nos reclama.

Nuestro Sector está herido de muerte en lo más elemental de su definición, no hay profesionales suficientes o lo suficientemente cualificados para ejecutar las obras de nuestros proyectos.
Así es, la crisis ha destruido empleo con mayor virulencia en el Sector de la Construcción de manera cuantitativa y cualitativa. Los oficios y profesionales que se encargaban de construir nuestras viviendas ya no están. Contratas principales, subcontratas especializadas, empresas instaladoras, fabricantes, y con ellas sus profesionales y oficios, muchos de ellos formados desde el seno familiar, se han visto obligados a buscar su sustento y futuro laboral en otros sectores, sectores que hoy ya no abandonarán. Y lo peor de todo, durante estos largos años, nadie se ha querido o podido formar en ellos, ya que su salida o futuro no se podía prever. Y yo digo, ¿y ahora qué?