“eso de decir la verdad”.

Es muy llamativo ver cómo, en lo que llevamos de año, algo más quizás, muchos profesionales y caras visibles de la comunicación están siendo muy críticos con la política social de vivienda.

A lo mejor es una apreciación que no compartís, pero tengo la clara impresión de que, no sólo los Agentes Sociales, también los diferentes medios de comunicación alzan la voz y se solidarizan para luchar contra la dramática crisis de la vivienda por la que atraviesa nuestro país.

En mi opinión, eso de decir la verdad, es el arma más eficaz para combatir esta lacra y los medios, no me cabe duda, son absolutamente fundamentales para que la ciudadanía conozca sin orientación política, ni ideológica, la verdad.

Decir la verdad es duro, pero, no es una sentencia de muerte, ni supone la inhabilitación profesional. Hemos de darnos cuenta que, decir la verdad, alimenta la dignidad de pensamiento y de la persona que, siempre, en el fondo, quisimos ser.

El miedo a la represalia y al señalamiento es lo que nos impide decir la verdad. Tenemos muchos ejemplos en grandes países y poblaciones que no supieron superar ese miedo, que no lograron reaccionar a tiempo y allí ahora campa a sus anchas la intolerancia, la autocracia, la dictadura y la tiranía.

Por ello mismo, cuando se trata de criticar duramente a unos o a otros, sin distinción, como lo vengo haciendo desde mi primera Columna en este maravilloso medio, allá por septiembre de 2017, lo hago a título personal y nunca desde la posición de CONCOVI, con tal de protegerla y no perjudicar el Objeto y Función Social que viene desempeñando desde 1957.

Hace mucho tiempo que D. Alfonso Vázquez Fraile, socio fundador de CONCOVI y mi gran amigo y mentor, me enseñó que quien dice la verdad y traslada su más sincera opinión es una persona coherente con sus pensamientos y principios y que sin esos fundamentos nunca podremos cambiar nada, siendo nuestro paso por la vida, estéril y lo que es peor, anónimo.

Lo llevo haciendo toda mi vida profesional, pero hoy más que nunca es inevitable opinar sobre “la Vivienda” porque está en todas partes y porque ha sido “la Vivienda” la que ha disuelto las Cortes Generales y obligado al Ejecutivo a un adelanto electoral tras el que veremos qué pasa el 29 de Noviembre y qué deciden los españoles.

El último movimiento desesperado de este Gobierno para arreglar el problema de “la Vivienda” nos ha llevado a votar antes de tiempo, sin que en ocho años se haya legislado, ejecutado y apoyado al Sector de la Vivienda adecuada y efectivamente, a pesar de los ríos de tinta que los Agentes Sociales hemos invertido en las propuestas que, sin obtener respuesta, no hemos parado de hacerles.

Me estoy refiriendo a los dos “decretos” que tras ser tumbados en el Pleno del Congreso colocaron al Gobierno en posición de “Jaque”. Siendo fiel a los principios mencionados, debo decir que estos “decretos” son un grave error al ser presentados como una gran reforma legislativa para mejorar el acceso a la vivienda, haciendo caso omiso de lo que el Sector y los profesionales que lo formamos, le aconsejan al Gobierno Central.

Hay que ser valientes y decir la verdad, estos “decretos” no solucionan el problema de “la Vivienda”, en absoluto, muy al contrario, retirarán del mercado miles de viviendas de alquiler, es un hecho y es y será una verdad constatada.

Estos “decretos” podrían haber solucionado exclusivamente el desahucio de aquellas personas que, demostrando su invalidez permanente y vulnerabilidad evidente, podían haber sido protegidas ante estas dramáticas situaciones, pero ni eso han sabido hacer, ni eso.

Los famosos “decretos” y para lo que podrían haber servido, han sido utilizados para sacar ventaja electoral basada en: “no se avanza porque la oposición no lo permite”.

¡No es verdad!, ¡digamos la verdad!, no se avanza en materia de “Vivienda” y en tantas otras necesidades y demandas sociales, porque no se legisla con la base del conocimiento profesional que el Sector no para de ofrecerles y que nuestros políticos parecen no querer escuchar, así cómo vamos a ejecutar las políticas sociales que los españoles necesitamos.

¡Basta de mentir!